Desde aquí, te llevare conmigo a mis noches de violín, bandoneon, pandero y guitarras. Beberás de la misma copa sucia conmigo y abrirás tus venas bajo la luz de luna...

Ahora que te has atrevido a montarte conmigo en mi carreta, te has preguntado hacia donde te he de llevar?

Ya es tarde, Enigma se a puesto a trotar...
No temas, déjate llevar...

jueves, 17 de mayo de 2012

El retrato de Perla XI

El retrato de Perla XI
Hace 26 lunas ya

"¡Qué pujes mujer! Que yo no pue'o pujar por ti, que ese es trabajo tuyo. Que después va a ser de nosotras saber que vamos hacer con lo que salga. Tu, que te vayas afuera de la tienda, que pa nada me sirves aquí. Que solo has sabío pelearle a la muchachita. Lo hecho, ya esta hecho, ahora hay que darle pecho. ¡Qué salgas de la tienda mujercita de porcelana y seda! ¿De qué están hechas ustedes todas? ¿Es que no paren sus crías?" peleaba Genara con la madre de la parturienta, a quien veintiséis lunas después le seguirán llamando la Meme.

Afuera de la tienda de la gitana Genara estaba Ignacio, el jefe de los gitanos caminando de un lado a otro desesperado, ya casi había un surco en la tierra por donde se deslizaba. Quería estar adentro con su mujer, ayudar a Genara con el parto. Cada vez que escuchaba los gritos de dolor por las contracciones de la misma, sentía que el corazón se le suspendía en un vilo. Todos en el campamento estaban ansiosos también, sabían que la mujer estaba débil, pero callaban para no alterar a Ignacio.

Salió furiosa la Meme y se enfureció aun mas al encontrarse de frente a quien según ella y otros, había deshonrado a su hija. "Debe usted estar feliz con todo esto. Escuche como mi hija sufre pariendo ese pecado. Si pasara algo solo usted y los suyos serán responsables de todo. Tan pronto mi hija de a luz, me la llevo. Se pueden quedar con lo que salga de sus entrañas." dijo con micho odio al hombre que se deshacía mientras escuchaba los gritos de su adorada reina. "¿Cómo puede ser usted tan desmadrada? ¿Cómo puede sentir tanto odio mientras su hija sufre en pleno parto? ¿Quiénes somos los mal nacidos según ustedes? Mire señora, es mejor que guarde silencio y ni piense que voy a dejar que se la lleve. Ni a ella ni la criatura que venga usted las toca. Si su hija está conmigo es porque ella lo escogió así y ni usted ni la misma Virgen morena me la quita de mis venas. Aquí junto a mi y los míos ella es eso, ella, sin miramiento o cadenas. Allá, en la Casa Grande vive de vacíos y apariencias. Aquí es plena y ama y es amada. Allá, es solo una sombra, una muñeca de porcelana en la sala. No, no me mire así, que yo se mas de lo que usted aguanta." Terminando estas palabras, se escuchó un grito seguido de un llanto.

"Una niña Nacho, una hermosa niña rubia." se escuchó a la Genara desde la tienda. "Venga pues pa que conozca a su cría." El corazón de Ignacio se detuvo. Se había convertido en padre de una niña. Cuando se disponía a entrar, otro grito desgarrador. "¡No entre aun! ¡Mi Morena del alma! ¡Viene otra criatura!" Dos, dos criaturas de la misma vena. Ahora si que el pecho del Nacho quería explotar, dos frutos de su amor. "Mujer, dime que está bien ella, mi reina. Y ese segundo, ¿es niña también? ¡Habla por lo mas que quieras vieja!" Ya no aguantaba mas el hombre.

Salió entonces Genara con las dos criaturas: una rubia como las arenas y la otra con su pelo cobrizo y su pequeño rostro con pecas, hermosas las hijas del jefe y su reina. "Aquí están tus hijas hombre. Ven, siéntate al lado de tu mujer mientras la limpiamos. Necesita de tu presencia, está débil y cansada. Tu, mujer, ¿acaso no piensas venir a ver tus nietas? Necesito que me ayudes a limpiar a tu hija y a preparar lugar para las crías. ¿Crees que no se te caerán las uñas si me ayudas? Después de todo es tu hija y son tus nietas cará, que te toca a ti." Farfullaba la Genara, sin muchos deseos de ser ayudada por la otra mujer, reconociendo a regañadientes que la otra tenía derechos también.
Nacho se sentó al lado de su mujer que se veía pálida y con sus dos hijas en brazos le decía: "Mira reinita mía, mira las venas de mi vida que me has regalado. Una rubia y la otra cobriza, las dos son la vida de mi vida." Ella lo miraba enamorada, muy débil y cansada, pero muy enamorada.

La Meme se acercó a ver las niñas y el odio desapareció. Bastó solo ver el rostro de las mellizas y su vida cambió. Miró a su hija y nuevamente su pecho se confundió. En su corazón sólo se escuchaba: "¡Mis nietas no crecerán moras!" Mientras comenzó a ayudar a Genara, en su mente planificaba.


Viento Serena
(Lala©2012)

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