Desde aquí, te llevare conmigo a mis noches de violín, bandoneon, pandero y guitarras. Beberás de la misma copa sucia conmigo y abrirás tus venas bajo la luz de luna...

Ahora que te has atrevido a montarte conmigo en mi carreta, te has preguntado hacia donde te he de llevar?

Ya es tarde, Enigma se a puesto a trotar...
No temas, déjate llevar...

jueves, 17 de mayo de 2012

El retrato de Perla VII

El retrato de Perla VII
Sangre con sangre, la noche de la hoguera

Ya de frente las mujeres, un corrientazo recorrió las pieles de ambas. Guadalupe sentía su pecho explotando al no poder llamarla hermana y Aureliana, se reconocía en la mirada de su gemela gitana. Era como si las venas se abrieran y las sangres se encontraran en una misma arteria. Era como si los corazones en un solo latido se fundieran.

"Aureliana, esta que ves frente a ti es Guadalupe, la gitana de las arenas. No te acostumbres mucho a ella pues hoy esta aquí y mañana, mañana puede estar en la Siberia. Es la mejor cantaora de la comarca, cuando está y, aunque muchos no lo crean, mi gran amiga." - con estas palabras las presentó Perla. "Mucho gusto Guadalupe, si eres amiga de Perla, pues ya eres mía." - dijo Aureliana acercándose con dulzura a su hermana y besándola en cada mejilla. Esto estremeció a la Lupe quien respondió con un cálido abrazo: "¡Pues entonces ya somos nuestras!" De esta manera comenzó una relación entrambas hermanas, mucho mas que duradera... Eterna.

Las mujeres se ensimismaron en arreglar a la reina. Prepararon un baño con unos aceites aromáticos que la Genara les había dado. Lavaron con esmero y cuidado el cuerpo de Aureliana. Enjuagaron su cobrizo cabello en agua de gardenias y canela. Finalmente, asperjaron su cuerpo húmedo y desnudo con el perfume que la vieja había preparado especialmente para ella. Esta fusión hechizante de aromas se fue diluyendo en los vientos del campamento. Una nube sensual lentamente arropaba el olfato de cada uno de ellos. Los hombres endurecieron mientras que las mujeres de repente, al unísono dejaron escapar un gemido conspicuo y sus cuerpos febrilmente se estremecieron.

"Pa' una gitana, escúchame bien lo que te voy a decir y cincélalo en tu seno, pa' una gitana el aroma es mas que un simple perfume. El aroma reina mía, es la esencia misma del alma. Es el as de corazones debajo de tu falda. Es la espada que abre puertas en las montañas. Es el sello en sangre que marca eterna tu llegada. Este es sólo tuyo, te lo ha preparao la Genara. Siempre debes usarlo. Comienzas por los tobillos, subes a las pantorrillas, detrás de las rodillas, las caderas, la cintura, el ombligo, bajo los senos y en el centro, en la cuenca y a cada lado del cuello, detrás de las orejas, rocías algo en el pelo, asperjas un poco la espalda y terminas en la cueva de tu alma."- así le comenzó aconsejar la Lupe a su hermana. Mientras iba explicando con detalles el proceso, Perla iba perfumando el cuerpo de Aureliana. "Recuerda, nunca salgas sin perfumar tu cuerpo. Que tu calé sepa siempre donde estás por el aroma que dejas en el viento."

Sacaron una pequeña maleta con diferentes botecitos. Sacando uno Perla dijo: "Los ojos son el reflejo de tu arma, debes enmarcarlos de forma tal, que atrapes suspiros con tu mirada. Traza una línea oscura y fina sobre tu párpado, siguiendo el contorno del mismo. Al llegar al borde, extiende la raya un centímetro. Para la parte de abajo, usas este lápiz negro por dentro todas las veces que sea necesario, hasta que la noche resalte en ellos. Luego con el pincel que usaste en los párpados, trazas una raya desde la cuna de las lágrimas hasta donde dejaste la primera formando una curva de leona, con el lápiz, rellenas lo que esté blanco. Esta brocha, luego de haber trazado las rayas, la pasas por este polvillo de carbón y la esparces sobre las líneas del párpado, difuminando con los dedos. Usas esta otra con este polvillo malva y terminas con esta en el traslúcido. Para finalizar la obra, con este cepillito humedecido en aceite de olivo con pigmento de ónix, peinas tus pestañas... Primero por arriba dos veces, y tres mas por abajo. Las pestañas del inferior las golpeas levemente diez veces. Ya, lista, ahora tienes ojos pa' hechizá a una hechicera vieja." - le dirigía Perla y Aureliana le atendía cuidadosa mientras Lupe le arreglaba los ojos.

Y así fueron preparando a su reina. Poco a poco, lenta y cuidadosamente hasta dejarla mas bella que hermosa. Ella que por naturaleza era una gema preciosa, al haber pasado por las ingeniosas manos moras, se había convertido en una gitana grandiosa. "¿Soy yo? Esa en el espejo, ¿soy? Yo soy esa." decía Aureliana maravillada de lo que en el espejo se reflejaba. Parecía lo que era. Era la reina.

"Pero aun no puedes salir. Te falta lo mas importante. Toma. Aquí en este saquito de terciopelo rojo están tus piedras y polvos. Nunca salgas sin estos. Debes sujetarlo con esta liga en tu muslo izquierdo. No me preguntes pa' que sirven. Yo no lo se, pero en su momento lo sabrás. Así como Perla sabe cuando usar su puñal y yo mi látigo. Nadie nos dijo, nosotras lo supimos. Nadie desde este momento debe tocarlo. Debes guardarlo como a tu vida, como a la vida e tu Marciano." Lupe le explicaba con tesón y amor a su gemela mientras le sujetaba al muslo el saquito de terciopelo negro.

"Ahora si que estás lista. Ahora es la hora de que bailes con tu calé frente a la hoguera. Vamos gitana, encendamos las tres la fiesta." decía con orgullo y emoción Perla.

Salieron juntas. La luna, estaba regia, llena.


Viento Serena
(Lala©2012)

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