Desde aquí, te llevare conmigo a mis noches de violín, bandoneon, pandero y guitarras. Beberás de la misma copa sucia conmigo y abrirás tus venas bajo la luz de luna...

Ahora que te has atrevido a montarte conmigo en mi carreta, te has preguntado hacia donde te he de llevar?

Ya es tarde, Enigma se a puesto a trotar...
No temas, déjate llevar...

jueves, 17 de mayo de 2012

El retrato de Perla VI

El retrato de Perla VI
Airosa la reina

"¡Aquí está! Ya ha llegao a su sitio con bien la reina. Ahora, todos a sus carretas. ¡Esta noche vamos a celebrá en grande, habrá gran fiesta de hoguera!" - gritó Perla al llegar a la comarca. Todos vitorearon la llegada de ambas mujeres al campamento. Ya todos sabían quien era Aureliana, mas guardarían el secreto hasta llegar el justo momento del tiempo, como decía la vieja Genara.

Perla llevó de la mano a Aureliana hasta Marciano y con una sonrisa muy pícara dijo: "Aquí la tienes calé de mi vía'. Me debes esta, que no se te olvíe. Vamos a vé como y cuando me la pagas. Pero no te la vas a llevá aun, que la tenemos que arreglá pa' esta noche. Bueno, pensándolo mejó, te la dejo un rato y después vengo por ella. Tengo que arreglá unos asuntos antes del festejo. Mira mujé, tranquila ya pué estar, estás en buenas manos. En manos que abrirían surcos en tierra por defenderte y sangrarían las montañas si esta se atrevieran a hacerte daño. Cuando un calé se entrega, lo hace pa' siempre." - diciendo esto, le besaba la frente, lentamente se alejó, se le unieron la Lupe y la vieja Genara.

"Mi reina, mi Aureliana, mía, mía, solo mía. No te irás nunca más. No te dejaré ir." - entre besos, Marciano le decía a Aureliana. "Nunca me iré mi vida, nunca me iré. Mi sitio es este, aquí, a tu lado. No me importa nada, solo estar a tu lado." entre besos, le respondía Aureliana. "Ven, vamos a mi carreta. Descansa un rato, la noche que nos espera es de fiesta y quiero que te luzcas como lo que eres, la reina." - la llevaba en brazos hasta la carreta. Se podían escuchar las melodiosas carcajadas de la joven hipnotizando la comarca.

"Ahora que la viste, ¿que piensas?"- preguntaba la Genara a Lupe, quien traía una cara ilusionada. "Es ella, es mi hermana, mi gemela. Es preciosa Taita... Es bella, Perla... ¡Mi hermana! ¿Cuándo le diremos? ¿Cuándo podré abrazarla?" - parecía una chiquilla pidiendo un caramelo o que le levantaren un castigo. Perla se sonreía mientras la miraba: "Pronto mora mía, muy pronto todo saldrá a la luz Lupe, pronto." - contestaba Perla con la misma ilusión. "Tenemos que esperá por tu padre. Ha salío de la comarca por unos negocios pendientes en la capitá, pero ya pronto regresa y to' las aguas llegarán por fin a su cauce. Mientras, sería bueno que se conozcan. Deberías esta noche cantar con ella. Algo me dice que debe cantar también. Y cuando la Perla vaya a arreglarla a lo de Marciano, ve con ella. Enséñala a arreglarse como gitana." - fueron las palabras de la Genara a Lupe, antes de encaminarse a su carreta. "Eso haré mi vieja linda. Perla, en mi carreta tengo varias faldas sin estrená y blusas nuevas. También tengo unas sandalias de cuero y unos zapatos negros que son un sueño. Voy a buscar todo y llego hasta tu carreta. Quiero que mi hermana se vea bella..."

"Muy bien Lupe, yo también tengo algunos trapos nuevos. Aunque se que tu padre le tiene un baúl guardado con sus cosas, pero en lo que regresa, la vestiremos. De joyas no nos preocupemos, el Marciano se encargará de estas. Y el perfume, ya la Genara le había preparao' uno especial, justo pa' ella. Esta vez si que se ha lucío la vieja, nunca había sentío yo un aroma como ese... Es a base de dama de media noche, pacholí, canela y ámbar, pero estoy mas que segura que tiene algo mas y no me lo quiere decí. Tu la conoces, todas aquí conocemos sus mañas. Jajajajaja, que se ha encargao de mantené al Marciano controlao." Las mujeres rompieron en carcajadas sugestivas mientras cada cual caminaba a su carreta.

En la carreta de Marciano, una nube de nuevos sueños se apoderaba de los velos. Adentro, la pareja conversaba y se besaba. A pesar de ser la carreta de un hombre, esta era muy cómoda y se podía ver que este había hecho arreglos para recibir a Aureliana. Afuera, a la entrada de la misma, había colgado una hamaca de hilos violetas y debajo de esta, había colocado una estera anaranjada. Dentro, en el mismo centro, sobre una estera negra, había un sinnúmero de cojines multicolores, donde predominaba el plateado y el carmesí. Había otra hamaca en hilos blancos y del techo colgaban velos traslúcidos de tonalidades intensas. Había además un ropero antiguo y un baúl en madera negra. En la parte de atrás, unos colchones de plumas cubiertos de cojines también. Se había dedicado a preparar la carreta con gran esmero para su reina.

"Esto es un sueño Marciano. Estoy aquí, contigo. No dejes de abrazarme." - se apretaba mas fuerte al pecho del hombre. "Nunca dejaré de abrazarte. Nací para amarte Aureliana. No tengo ojos para mas nadie mujer. Eres lo que siempre soñé." Se besaban apasionadamente. Cada vez mas fuerte. Aureliana iba poco a poco perdiendo el temor. El, la trataba con cuidado pero a la vez con firmeza, sabía que ella no había conocido hombre aun y temía hacerle daño. Besaba su cuello mientras acariciaba su pecho. Ella estaba enardecida. Poco a poco, lentamente, el hombre fue quitando la blusa de la joven, al ver su lozano pecho, no se contuvo en acariciarlo mientras la miraba a los ojos. Ella, agarró entre sus manos el rostro de Marciano y cerrando sus ojos, le pidió que la tomara. El la llevó hasta la parte trasera de la carreta y la acomodó entre los cojines. Despojándose de su camisa le preguntó: "¿Estás segura mi vida? No tenemos que apresurarnos. No quiero presionarte." Ella se sentó y quitando su sostén dijo: "Hazme tuya."

Marciano se sentó al lado de ella. Comenzó a besar sus hombros desnudos mientras le acariciaba los pechos. Esta, temblaba de placer y suspiraba. La fue acostando con cuidado a la vez que la besaba en la boca y continuaba acariciando su pecho y vientre. Bajó con sus labios por el cuello hasta llegar a su pecho. Sus manos recorrían con ternura el cuerpo entero de la gitana, ya la había despojado de toda la ropa y la observaba con asombro y amor. Ella nunca había visto un hombre desnudo, le gustaba lo que veía. Siguieron besándose y acariciándose.

El, poco a poco fue recorriendo cada centímetro de la virginal piel mientras que los gemidos de Aureliana iban en cressendo. Marciano se colocó sobre ella y lentamente, fue conquistando la tierra que le fue ofrecida. Ella, como era de esperarse, sintió algo de dolor al principio, pero luego, se entregó por completo y su sangre mora predominó, hasta caer ambos en el precipicio.

"Ya eres mía por completo, eres la mujer de Marciano. Te adoro Aureliana. Te juro que nunca te haré llorar o sufrir, primero me arranco el corazón antes de hacerte mal." - le decía abrazandola luego de haber conocido el cielo junto a ella. Ella, solo lo miraba emocionada y con una sonrisa enorme en sus labios pintada.

Desde afuera de la tienda: "Bueno, bueno, bueno... Aureliana ven afuera, tenemos que arreglarte mujer. Esta noche te estrenas en la gran fiesta. Date prisa, tenemos que bañarte antes. Marciano, sueltala que esta noche es de ella." - llegaba Perla dando alaridos, como quien sabe lo que sucedía dentro de la carreta. "Es Perla, ya llegó. ¿Qué hago? ¿Qué va a decir? No se que le diré. Marciano, ¿se dará cuenta? - decía preocupada la mujer. Marciano le miraba sonreído mientras le entregaba una bata de terciopelo violeta: "Mi vida, eres una niña hermosa. ¿En verdad crees que ella no sabe lo que sucedió? No tienes porque preocuparte por nada, aquí nadie te va a juzgar. Aquí cada cual vive la vida de acuerdo a lo que siente, responsabilizándose de sus actos y trabajando para mantener armonía entre nosotros, nadie está para señalar o juzgar. Calma mi bella, se libre. Vete, anda, date prisa, antes que Perla y Lupe entren a sacarte. Bésame y ve con ellas. Nos vemos esta noche en la hoguera." Aureliana salía victoriosa, airosa. Salió mujer mora.

"Mírenla, se hasta la mirada le ha cambiao. Vale pues, lo que hace unos momentos entre los brazos de un hombre. No tienes que decí ná, que se te nota. Esta noche si que si."- decía con mucha picardía Perla mientras rodeaba a Aureliana. "Pero no perdamos mas tiempo mujé, Lupe está en su carreta esperándote para enseñarte algunos trucos de gitana. Ella es muy buena en esas cosas del amor. Además que es necesario la conozcas y que comiences a llevarte bien con ella." - comentaba con su amiga mientras la llevaba de la mano. "¿Quién es Lupe? Marciano la mencionó también. ¿La he visto antes?" - cuestionaba la gemela. "Creo que si que la has visto antes, pero no lo recuerdas, mas no te preocupes, los recuerdos son como los aromas, siempre llegan. Ahora solo ocúpate en conocerla y en confiar en ella. Nunca, jamás ella te haría daño. Ya llegamos, esta es su carreta. ¡Guadalupe, aquí estamos!"


Viento Serena
(Lala©2012)


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